viernes, 26 de noviembre de 2010

La Argentinización de los Medios en El Salvador. Prólogo.


Vivimos sumergidos en un mundo globalizado que cada vez es más exigente con sus habitantes, donde las tecnologías evolucionan rápidamente y a ritmo incluso difíciles de predecir y controlar. Un mundo unido y a la vez dividido, unido por la globalización que hace posible la eliminación de fronteras y permite la fluidez de toda clase de información la cual, proveniente de cualquier parte del mundo, se pone al alcance de todos con solo apretar un botón; dividido por el intercambio de culturas e información sobre política, religión, filosofía y la creación de nuevas formas de conocimiento que ponen a prueba el intelecto humano y abren el camino a una nueva etapa en el proceso evolutivo del ser humano, camino que no todos están preparados para transitar.

En este mundo en constante cambio se necesita entidades de poder y no hay nada más poderoso que el dinero, el dinero compra voluntades, compra decisiones y ha llegado incluso a comprar amor y felicidad material a quienes lo poseen, el dinero hace flaquear hasta al más recto y justo de los hombres y puede salvar o destruir un pueblo, nación o planeta. Pero para poder echar mano del oscuro poder que posee el dinero se necesita de actores oscuros que puedan acapararlo, retenerlo, hacerlo circular y asegurarse que cada ser humano en el planeta tenga una probadita de dinero y pierda la razón por ello

El sistema capitalista en el que estamos inmersos se encargó de crear esos actores que harían tan sucio trabajo: La Propiedad Privada. Ya desde la Edad Media esta forma de subyugación y dominación existía cuando el rey cedía propiedades a sus súbditos para que las trabajaran a cambio de excesivas compensaciones generalmente equivalente a buena parte de lo que cosechaban al final de cada año. Siempre ha sido así: para este modelo de subyugación se requiere dos elementos, el poseedor del poder, en este caso el rey y los súbditos o poseedores de los recursos de trabajo, los súbditos. Si lo trasladamos a la época actual tenemos empresarios y sociedad donde se aplican los mismos principios: el empresario es el controlador del dinero, posee el poder y los medios pero no quiere hacer el esfuerzo por sí mismo así que busca la ayuda de la sociedad para lograr su propósito, a base de engaños y explotación.

En esta relación patrón-empleado; rey-súbdito; jefe-obrero; empresa privada-gobierno siempre ha existido una tendencia: los que poseen el poder ven de menos a los que hacen el trabajo sin darse cuenta que necesitan de ellos para mantener el poder y que el oscuro dinero siga fluyendo de mano en mano, siempre ha existido ese toque de prepotencia entre ambos actores y siempre quienes salen más perjudicados son los ciudadanos comunes, los que no poseen el poder, los que deben soportar el ultraje de quienes si lo poseen a cambio de unas cuantas monedas, bailar por comida, suplicar por un dólar, pedir en las aceras una miga de pan, a esto es lo que nos han reducido.

Y esta reseña es lo que nos lleva al propósito de esta investigación, desde la década de los 90’s en El Salvador se ha visto con preocupación cómo estas empresas están retomando una vez más esa postura del típico dominante, hablando con prepotencia y dirigiéndose sin escrúpulos a aquellos de los que dependen para subsistir. Se han olvidado del respeto hacia los clientes porque quieren conseguir a como dé lugar el control del oscuro dinero, la globalización y los intentos de reducir costos de algunas empresas en el país han llevado a tomar medidas desesperadas con tal de hacer que el dinero circule, con tal de vender, ya no interesa saber que quieren los clientes, ahora lo que importa es el poder, el control y algunas empresas en El Salvador ya dan síntomas de flaquear en su intento por mantener dormida la capacidad intelectual de la población, prueba de ello es la forma en como copian anuncios de otros países, recurren al voseo en publicidad, saturan sus anuncios con mensajes subliminales e incluso ofenden al cliente cara a cara. Por vender y recuperar parte de ese poder verde son capaces de lo que sea, hasta de olvidar sus valores organizacionales.

El propósito de esta investigación es tratar uno de los problemas culturales más graves que está afectando al país. La degeneración cultural ha alcanzado a las empresas salvadoreñas, quienes por la crisis y la abstinencia de la población a consumir se ven obligados a recurrir a los métodos más ortodoxos y poco éticos con tal de vender. Queremos generar conciencia en que es necesario que como personas con poder adquisitivo tenemos derecho a exigir que se nos respete y que se nos trate como seres humanos y no como muertos de hambre. 

En las próximas entregas ya empezaremos a esclarecer esta controversia antes de que surjan personas que nos llamen ignorantemente agrandados o delicaditos; nos hemos esforzado mucho en recabar la investigación nuevamente. Le dedicamos esta investigación al tipo que me robo la USB en noviembre de 2009, de no ser por eso todavía tendríamos la vieja investigación y no tendríamos información actualizada para enfrentar este problema. Saludos donde quiera que estés.

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