jueves, 31 de enero de 2013

¿Y si nos volvemos emprendedores?

Reflexionemos un momento

A todos nos ha pasado: la típica escena en la cual esperas sentado nervioso y pensativo el momento ansiado en el que tu posible futuro jefe te llame y las luces del proceso de reclutamiento caigan sobre ti. Tras un intercambio de palabras cordiales poco a poco las preguntas referentes a tu currículo, tu situación laboral actual y las experiencias de trabajos previos salen a la luz. Tu contestas cada una de ella con aplomo y certeza, tu entrevistador parece asentir con todo lo que tú dices e impresionarse…tras una sesión de preguntas y respuestas en las cuales tu eres el que más ha hablado de los dos el evaluador te invita a mantenerte pendiente del siguiente paso del proceso, el famoso “nosotros lo contactaremos”.

Pero los días pasan y el teléfono no suena, o no recibes el tan ansiado e-mail invitándote la otra entrevista. Te animas a llamar a la empresa o bien escribir el no mal ponderado “correo de seguimiento post-entrevista” pero no obtienes respuesta.

Entonces surge la pregunta: ¿Qué hice mal para que ya no me hayan llamado?

Para nadie es un secreto la situación económica de nuestro país y cómo impacta negativamente en nuestro diario vivir: políticamente estamos más divididos que un rompecabezas, tanto quienes nos gobiernan como quienes actúan de oposición no hacen otra cosa que pelear y acusarse entre ellos y dividirse las ganancias que tal división genera bajo la mesa. Esa continua pugna de intereses genera incertidumbre ahuyentando a los inversores extranjeros y elevando el nivel de tensión y discordia de los salvadoreños. Las empresas ya establecidas se mueven con cautela ante tal bomba de tiempo, se contrae el consumo y la inversión privada debido a que es preferible guardar el dinero y tenerlo seguro en nuestras manos en lugar de gastarlo. Si no hay consumidores no hay demanda, sin demanda las empresas no producen y si no producen, no hay empleo. Y si faltan ambos la economía se viene a pique generando un sinfín de problemas sociales como la delincuencia, el desempleo, la migración, etc.

En los últimos 15 años hemos escuchado decir a nuestros gobernantes que es necesario, con carácter de urgente, atraer inversión extranjera. Y este servidor se pregunta constantemente: ¿Y por qué no promover la inversión nacional? Si se supone que los salvadoreños somos trabajadores, ingeniosos, luchadores, aguerridos y un sin número de calificativos que se nos atribuyen como parte de nuestro elevado nacionalismo. Tenemos el potencial necesario para sacar adelante el país y recuperar esa buena reputación con la que éramos reconocidos internacionalmente en épocas pasadas.

¿Por qué no agregarnos ese atributo de emprendedores?

¿Por qué en lugar de rogar por empleos aquí y allá con la esperanza que alguien nos brinde la oportunidad nos volvemos “creadores de empleo”?

¿Por qué no ser empleado al servicio de alguien más y al mismo tiempo jefe de tu propia empresa?

¿Por qué no ser más visionarios y crear negocios que sean capaces de expandirse más allá de nuestras fronteras?

Dejar de ser conformistas, depender de nosotros mismos en lugar de las remesas.

Si cada uno de nosotros, los que habitamos este terruño querido llamado El Salvador, pensáramos en una sola idea de negocio o bien en una idea sencilla para mejorar el país; tendríamos alrededor de 6 millones de ideas innovadoras que sin duda alguna dinamizaría la economía, mejoraríamos nuestro nivel de vida y las cosas serían muy pero muy diferentes. Un país más prospero.

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Humanidad, ¿dónde estás?

Se ha vuelto cotidiano recibir el constante bombardeo de los noticieros mostrando que a diario mueren miles de seres humanos, sea en nuestro país o en otras partes distantes.

O bien leer en los periódicos que asesinan por aquí o condenan por allá, que nadie se escapa del azote de la muerte.

Cuando alguien es asesinado la gente rodea el cadáver y lo que hace es tomar fotos. Los estadistas lo enumeran como una cifra más de la lista de homicidios diarios. No tiene otro valor más allá de eso.

Y las redes sociales, como buen representante del así llamado “boom tecnológico”, hacen su parte abriéndose a disposición para que miles usen las páginas comunitarias en Facebook o los DM en Twitter como medio para “confesar sus desgracias” recibiendo a cambio la burla mezquina de los demás en lugar de palabras de consuelo o palabras de aliento.

La humanidad ha endurecido su corazón, ha perdido la capacidad de sentir compasión, ya no hay solidaridad, un interés genuino de ayudar a los demás.

Necesitamos que una organización o alguna entidad aparezcan con la idea de ayudar y que nos bombardee y hostigue con su publicidad para que, a la fuerza, nos movamos a colaborar. Y lo más interesante es que dichas organizaciones tampoco tienen un interés genuino por ayudar. Todas lo hacen buscando ver quién logra acumular la mayor porción lucrativa posible, sea como parte de los donativos o exonerándose de pagar impuestos.

¿CÓMO NOS AFECTA A LOS SALVADOREÑOS?

El constante bombardeo de malas noticias ha cargado negativamente el entorno nacional. Nos despertamos atrapados en una tóxica rutina en la que solo nos preocupa el yo, yo, yo: Si llego tarde, me despiden; que si no salgo temprano me encontraré con el congestionamiento que los demás hacen, si ayudo a este joven a adaptarse a la empresa me quitará mi puesto; si no llevo el sustento diario mi mujer me dejará o engañará, etc, etc. Solo importa el yo, los demás son mis enemigos y por tanto debo desconfiar de ellos.

En El Salvador, la promoción de aparatos tecnológicos ha aislado a las personas del entorno social, viven desconectadas del medio social, tal vez como un escape a la negativa realidad o bien porque les es indiferente lo que ocurra a nuestro alrededor.

Las tragedias de los demás nos es ocasión de burla e insensibilidad, vemos a un hermano en desgracia y se nos olvida que ante todo es un ser humano como nosotros. Nos reímos de él, le tomamos video y foto y en lo que menos pensamos es en ayudar o secundar su denuncia. Todo es risa e indiferencia. Para nosotros nos es más fácil culpar a otros o pelearnos por tonterías que movernos a ayudar y unirnos. Todo por la famosa ley del “mínimo esfuerzo” agravada por el poco o nulo interés al prójimo.

LO QUE NOS ESPERA SI SEGUIMOS ASÍ.

Si no hacemos un esfuerzo por ser más compasivos, ser un país de amor en lugar de un país de odio entonces nuestra mala reputación como salvadoreños seguirá creciendo; la laguna social de las que padecemos generará una crisis aún mayor, seguiremos votando por gobiernos déspotas y corruptos, que usarán su látigo implacablemente. Seremos conocidos por ser personas sin amor y orgullo propios, insensibles. Y cuando el planeta decida cobrarnos la factura de todo el daño que le hemos infringido a la naturaleza y a nuestros propios congéneres, los salvadoreños seremos uno de los primeros perjudicados, todo por olvidarnos de la compasión, el respeto y la solidaridad.
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jueves, 30 de agosto de 2012

Desilusión

Que triste es el saber 
que por esa puerta ya no entraras
Que tu voz ya no podre escuchar
Que en mis brazos ya no estarás.

Que ni tus besos podre saborear
Que esos momentos que pasábamos juntos
Aunque fueron pocos fueron los mejores

Esto es una pesadilla, es un infierno
Ya mas al fondo creo que no puedo llegar
Que pasó con el "solo a ti te quiero"
O cuando me decías "puedes contar conmigo"

Que doloroso fue escucharte decir eso
Decirme "ya no te quiero"
Fueron las palabras, fue el momento quizás.
Mi mayor temor se volvió realidad.

Estoy contra el mundo, solo
Me abandonaste, te lo agradezco
Te hice sentir mal, me lo merezco
Soy el único responsable
Con mis palabras hirientes
Que en otro te fijases
Y de mi vida te alejases.

Por qué no lo dijiste que te hería
Por qué esperaste a que rebalsara de irá
La copa de la amargura

Ahora si estoy pagando todas juntas,
Las que debía y las que debo.
Por falta de humildad
Me devolví a la soledad
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Del amor al odio

Me pongo a penar 
Que por pura casualidad nos conocimos
Y ahora terminemos como perfectos desconocidos

Me duele imaginar,
Que juntos no pudimos quedar
Que en brazos de otro terminaras

Eres la primera
A la que me duele decirle adiós
No se como me cautivaste
Te robaste mi corazón.

No te pude eliminar,
No te pude bloquear
Por eso decidí volar
y facebook dejar
Pero a ti no te tembló la mano
Uno a uno nos marcaste
De tu vida nos sacaste

Tienen razón, no me querías
Solo era tu reserva, tu "mientras llega"

Y cada vez te apartas
Más y más lejos
Tu silueta se aleja
En la distancia de este camino
Que se llama vida.

Me duele, siento rabia y asco
Por haber sido tan idiota
Aquí descubro tu verdadera piel
No me querías, lo sé.
Pero te creí, sin temer
Porque en tu palabra confié.

Que te vaya bien
Que te arrolle un tren
No te deseo un bien
Porque seria hipócrita a mi parecer
Solo espero que tu lección aprendas
Antes que esta vida te reprenda

Del amor al odio hay un solo paso
Pero para este dolor, no hay preparado
Que lo alivie, que lo cure, que lo ignore
Al tiempo lo que es del tiempo


A Dios lo que es de Dios





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viernes, 29 de junio de 2012

EL MAGO HABLA – LOS TRAIDORES

Leónidas, trescientos valientes espartanos y setecientos tespios, detuvieron el avance persa en el paso de las Termópilas; la embestida de miles fue bloqueada por unos cuantos héroes, el ejército más poderoso en su tiempo, el gran Jerjes contra un Rey y su puñado de guerreros. Todo terminó mal para los espartanos, fueron exterminados gracias a un ataque persa por la retaguardia ¿Cómo? Por un traidor que vendió  los suyos al enemigo.

Para tomarse Jericó Josué se apoyó en la prostituta Rahab, quien les proporcionó toda la información necesaria para la invasión a cambio de que fuera respetada su vida y la de su familia sin importarle que sus conciudadanos acabarían masacrados.

En la heróica gesta de Roldán y sus doce pares de Francia en la batalla del paso de Roncesvalles perecieron emboscados los paladines; el lugar estratégico, vulnerable para Roldán, fue conocido por sus enemigos a través de un traidor.

Rigoberto López Pérez fue abandonado por sus compañeros en el momento crucial y por supuesto, el caso de traición más conocido: Judas entregando a su  maestro y paisano a las fuerzas de ocupación de los opresores romanos.

A diferencia del infiltrado o el espía cuyo papel es estar entre los enemigos pero siempre leal a su principio natural (que puede estar determinado por la raza, clase social, creencias, etc.) al que le falla.
La historia se repite en este sistema y en estas actuales circunstancias. El crimen señorea apoyándose en los traidores: el sobornable, el acomodaticio, el cobarde, el carente de ética profesional, el político oportunista, el codicioso de pantagruélico apetito, el guía religioso que prefiere tener un sumiso rebaño en vez de convertir a sus adeptos en verdaderos guerreros de la luz imitando a Cristo en la denuncia, la enseñanza y el enfrentamiento directo contra el mal y su sombra; el indiferente, el egoísta. En fin, repugnantes y despreciables traidores que se mueven entre nosotros.

Reflexionemos acerca de nuestra participación en todo lo que acontece en nuestro rededor para saber que tanto nuestra cobardía o corrupción nos convierten en traidores.

PAZ Y AMOR.

Francis Fanci


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Hay que comer piña....

Como quien dice, es hora de comer piña
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jueves, 28 de junio de 2012

Ayuda a Pikachu


Ayuda a Pikachu o llorara https://www.facebook.com/mctolvidar Compartir en Facebook