Tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que dura ciento cincuenta días. Este consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar pero pueda conseguir alimento de pequeños roedores y lagartijas.
En ese lugar, el águila comienza a picotear la pared hasta conseguir arrancarse el pico. Después deberá esperar el crecimiento de uno nuevo, con el cual desprenderá, una a una, las uñas. Cuando las nuevas uñas nacen, comenzará a desplumarse. Después de cinco meses, emprenderá su vuelo de renovación, y vivirá treinta años más.
A lo largo de la vida, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación. Para emprender un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos avanzar.
Fuente: La culpa es de la vaca, Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Beltrán Trujillo. Intermedio Editores. Bogotá, Colombia. ISBN: 958-8227-05-4

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