En una escena de la encantadora película “El niño de Marte”, el pequeño que se creía marciano le pregunta a su padre adoptivo si ha cronometrado el lapso que transcurre mientras se espera que el semáforo cambie a luz verde y se pueda continuar; luego el menudo filósofo hace una reflexión acerca de la suma o totalidad de esos instantes, resultando a la larga una verdadera gran pérdida de tiempo. Esto es una realidad, nos guste o no; cuando esperamos el cambio de luz no podemos hacer otra cosa más que esperar.
Este servidor no gusta de perder el tiempo, si tengo que aguardar donde mi dentista o en una cita de negocios, mientras espero un libro me acompaña; a veces como suele decirse, “no me alcanza el día” con tanto que hacer. Para muchos de nosotros, el tiempo es muy valioso, lamentablemente, aparte de perderlo en los semáforos, ahora desperdicio mi tiempo eliminado de mí celular las llamadas y mensajes rayanos en la vulgaridad y estupidez que la compañía telefónica envía inmisericorde y que a mi ver violan la libertad civil, carecen de sentido ético e irrespetan al usuario.
En los momentos más inoportunos, el celular nos trae “grandes oportunidades” de cómo poner apodos a los amigos, de aprender piropos o chistes, de especular con el futbol, de tener back tones desde “cristianos”, hasta obscenos; de citas “amorosas” o de responder a preguntas tontas e irrelevantes. Por supuesto que este servidor ni siquiera lee tales “mensajes”, pero tener que eliminar cada día el ingreso de sandeces me irrita, porque tengo cosas más importantes en las cuales ocuparme; para colmo del abuso, a veces el mensaje invasor llega programado para que solo se tengan dos opciones: leer o guardar.
Es de elemental conocimiento que si una persona necesita un particular servicio, busca por sí misma o lo solicita a su compañía telefónica ¡pero esa es su opción, su propia, libre o antojadiza elección! Por ejemplo: si el fumador fuma solo, es su problema, pero no toleramos que lo haga en lugares públicos,no puede obligarnos a fumar con él ¿No es este ejemplo un caso parecido? ¿Por qué nos obligan a recibir mensajes, los cuales tenemos que ver porque estamos esperando una importante llamada o urgentes noticias familiares, obligándonos a veces a estacionar el vehículo o a salir del salón?
No hay derecho en el obligarnos a estar recibiendo, leyendo o eliminado tantas idioteces.
¿Habrá una forma de proteger al usuario o consumidor?
¿Quién le pone el cascabel al gato?
PAZ Y AMOR
FRANCIS FANCI
www.aventuramistica.com
Este servidor no gusta de perder el tiempo, si tengo que aguardar donde mi dentista o en una cita de negocios, mientras espero un libro me acompaña; a veces como suele decirse, “no me alcanza el día” con tanto que hacer. Para muchos de nosotros, el tiempo es muy valioso, lamentablemente, aparte de perderlo en los semáforos, ahora desperdicio mi tiempo eliminado de mí celular las llamadas y mensajes rayanos en la vulgaridad y estupidez que la compañía telefónica envía inmisericorde y que a mi ver violan la libertad civil, carecen de sentido ético e irrespetan al usuario.
En los momentos más inoportunos, el celular nos trae “grandes oportunidades” de cómo poner apodos a los amigos, de aprender piropos o chistes, de especular con el futbol, de tener back tones desde “cristianos”, hasta obscenos; de citas “amorosas” o de responder a preguntas tontas e irrelevantes. Por supuesto que este servidor ni siquiera lee tales “mensajes”, pero tener que eliminar cada día el ingreso de sandeces me irrita, porque tengo cosas más importantes en las cuales ocuparme; para colmo del abuso, a veces el mensaje invasor llega programado para que solo se tengan dos opciones: leer o guardar.
Es de elemental conocimiento que si una persona necesita un particular servicio, busca por sí misma o lo solicita a su compañía telefónica ¡pero esa es su opción, su propia, libre o antojadiza elección! Por ejemplo: si el fumador fuma solo, es su problema, pero no toleramos que lo haga en lugares públicos,no puede obligarnos a fumar con él ¿No es este ejemplo un caso parecido? ¿Por qué nos obligan a recibir mensajes, los cuales tenemos que ver porque estamos esperando una importante llamada o urgentes noticias familiares, obligándonos a veces a estacionar el vehículo o a salir del salón?
No hay derecho en el obligarnos a estar recibiendo, leyendo o eliminado tantas idioteces.
¿Habrá una forma de proteger al usuario o consumidor?
¿Quién le pone el cascabel al gato?
PAZ Y AMOR
FRANCIS FANCI
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