jueves, 2 de diciembre de 2010

El mago habla: El origen de Atlacatl

No hablaré hoy del mítico cacique, si no de la escultura del maestro Valentín Estrada, la cual el señor Alcalde Quijano quiere remover de la Colonia Atlacatl y devolver a su lugar original al comienzo del paseo Independencia en donde está el eternamente descompuesto Reloj de Flores. 

Si devolver a su lugar de origen se trata, entonces la estatua del indio, ubicada a la entrada de Antiguo Cuscatlán debe también ser devuelta, pues el lugar original de dicha estatua fue en el parque Atlacatl, bellísimo espacio abierto todo engramado el cual desapareció con la construcción de la Colonia Atlacatl; precisamente la que ahora es casa comunal de esta colonia fue un mirador desde el cual los visitantes podían apreciar el parque en toda su extensión. Mi familia guarda fotografías tomadas en 1946 en las cuales aparecen mis padres y abuelos al pie de la estatua del cacique en el parque que llevaba su nombre. 

Nuestro alcalde, como suele decirse “no haya que hacer” para evidenciar una buena administración; algunas de sus actuaciones son desaforadas como la promesa de viajar a Asia para traer un elefante que sustituya a la Manyula, promesa que se suma a la del metrobus y a la del abovedado de la ciudad. El llamado ordenamiento de San Salvador, es decir, la eliminación de los tenderetes callejeros, además de implicar el que muchos conciudadanos ya no puedan “rebuscarse”, si que no tienen paralelo en este mundo, pues en postales de lugares como Hong Kong, Beirut, Nueva Delhi, etc. podemos apreciar las ventas callejeras hasta como atractivo turístico. 

Existen en nuestra ciudad verdaderos monumentos históricos que merecen el esfuerzo por ser rescatados, como el edificio que fue de correos nacionales y que originalmente albergó al primer banco del país o la casa ahora en venta, lista para ser demolida, en donde funcionó la primera radiodifusora de Centro América la A.Q.M. siglas de Alfonso Quiñones Molina, un tiranuelo más en nuestra triste historia, pero que instaló en su
residencia presidencial la radiodifusora pionera, en esa casa funcionó la academia técnica ENSETEC, ahora en ruinas, rescatarla debe ser prioridad para llevar a cabo el tan cacareado rescate del centro
histórico, ASDER debería tomar cartas en el asunto; esto es más importante y factible que trasladar una estatua o conseguir un elefante.

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