Hemos comenzado el mes de Septiembre, un mes donde aflora el fervor físico y muchos de repente predican mensajes como el amor a la patria, el respeto a los valores cívicos, los símbolos patrios, el tener orgullo por nuestra identidad, por lo que somos y por la imagen que proyectamos y mejor aún por ser un pueblo que a pesar de su turbulenta historia ha salido adelante, porque todo eso es lo que nos define como salvadoreños.
Si, ¡claro!
Fervor cívico le llamamos al acto de ir a los desfiles y eventos cívicos solo con la esperanza de ver cachiporristas con minifaldas, o como le llamó Norman Quijano hace poco “soltar el colirio”. O bien porque nos regalen cosas como dulces o banderas que al final terminaran en el suelo y formaran parte de la basura que se acumula día a día en los basureros en los basureros…o en las aceras. Es increíble que tengan que regalarnos cosas o incentivarnos para obligarnos a participar de los actos cívicos. Las molestias de muchos por la decisión del gobierno de eliminar el uso de cachiporristas en los desfiles ha dejado en evidencia todo lo anteriormente expuesto y además a dejado en claro el deseo carnal que aflora en ese tipo de cosas y que ha sido escondido bajo argumentos como “que es una tradición”, “que le pone folklore y colorido a los eventos”, etc. No captan el motivo oculto que se persigue detrás de ello: despertar ese fervor cívico que sea capaz de movernos a sentir respeto por la bandera si necesidad de tener una chica semidesnuda de por medio.
Amor a la patria: ¿Qué es patria? Patria no solo comprende el espacio geográfico donde habitamos y que comprende a todas aquellas personas conocidas con el gentilicio de salvadoreño; amar a la patria implica amar al prójimo o en este caso tener respeto y estima hacia todas aquellas personas que como nosotros también se rigen bajo una misma constitución, sentimos amor por nuestra bandera azul y blanco y reverencia por nuestro escudo de armas. Pero que es lo que hacemos. Fomentar la violencia, pisotear al minusválido y al necesitado, si hay un muerto en la calle en vez de levantarlo le tomamos fotos para enseñárselos a nuestros amigos y burlarnos del cadáver. En vez de amar a los demás le deseamos lo peor, en vez de saludar con un “hola ¿como estas?” le saludamos con un “que ondas maj….” o “hey hijo de p……” y no podemos expresar nuestro sentir sin usar malas palabras o faltar el respeto a los demás.
El salvadoreño estándar actual no posee cultura ni identidad, nuestra identidad se perdió en el preciso instante que los españoles nos conquistaron y desde entonces hemos vivido copiando practicas y hábitos de otros países, a tal punto que nos henos vuelto consumistas y adictos a la moda. Compramos artículos para colocarlos en nuestros vehículos o en la puerta de nuestras casas (en este caso banderas) más por seguir una moda o tendencia que porque realmente nos ayuda a sentirnos mejor. Preferimos gastar miles de neuronas coreando como loros canciones o imitando ritmos extranjeros a dedicar un momento del día investigando la historia de El Salvador y entendiendo el pasado para comprender porque somos lo que somos hoy y así acrecentar nuestro conocimiento. Preferirnos burlarnos y respaldar aquello que nos pone en ridículo o nos degrade mas como persona y no respaldar el verdadero talento que existe en el país y que realmente podrían ayudar a sacar adelante a El Salvador.
En resumen por definición de propios y extraños, por lo anteriormente descrito debemos sentirnos orgullosos de ser salvadoreños, de sentirnos salvadoreños, y una persona salvadoreña se define como alguien:
Fervor cívico le llamamos al acto de ir a los desfiles y eventos cívicos solo con la esperanza de ver cachiporristas con minifaldas, o como le llamó Norman Quijano hace poco “soltar el colirio”. O bien porque nos regalen cosas como dulces o banderas que al final terminaran en el suelo y formaran parte de la basura que se acumula día a día en los basureros en los basureros…o en las aceras. Es increíble que tengan que regalarnos cosas o incentivarnos para obligarnos a participar de los actos cívicos. Las molestias de muchos por la decisión del gobierno de eliminar el uso de cachiporristas en los desfiles ha dejado en evidencia todo lo anteriormente expuesto y además a dejado en claro el deseo carnal que aflora en ese tipo de cosas y que ha sido escondido bajo argumentos como “que es una tradición”, “que le pone folklore y colorido a los eventos”, etc. No captan el motivo oculto que se persigue detrás de ello: despertar ese fervor cívico que sea capaz de movernos a sentir respeto por la bandera si necesidad de tener una chica semidesnuda de por medio.
Amor a la patria: ¿Qué es patria? Patria no solo comprende el espacio geográfico donde habitamos y que comprende a todas aquellas personas conocidas con el gentilicio de salvadoreño; amar a la patria implica amar al prójimo o en este caso tener respeto y estima hacia todas aquellas personas que como nosotros también se rigen bajo una misma constitución, sentimos amor por nuestra bandera azul y blanco y reverencia por nuestro escudo de armas. Pero que es lo que hacemos. Fomentar la violencia, pisotear al minusválido y al necesitado, si hay un muerto en la calle en vez de levantarlo le tomamos fotos para enseñárselos a nuestros amigos y burlarnos del cadáver. En vez de amar a los demás le deseamos lo peor, en vez de saludar con un “hola ¿como estas?” le saludamos con un “que ondas maj….” o “hey hijo de p……” y no podemos expresar nuestro sentir sin usar malas palabras o faltar el respeto a los demás.
El salvadoreño estándar actual no posee cultura ni identidad, nuestra identidad se perdió en el preciso instante que los españoles nos conquistaron y desde entonces hemos vivido copiando practicas y hábitos de otros países, a tal punto que nos henos vuelto consumistas y adictos a la moda. Compramos artículos para colocarlos en nuestros vehículos o en la puerta de nuestras casas (en este caso banderas) más por seguir una moda o tendencia que porque realmente nos ayuda a sentirnos mejor. Preferimos gastar miles de neuronas coreando como loros canciones o imitando ritmos extranjeros a dedicar un momento del día investigando la historia de El Salvador y entendiendo el pasado para comprender porque somos lo que somos hoy y así acrecentar nuestro conocimiento. Preferirnos burlarnos y respaldar aquello que nos pone en ridículo o nos degrade mas como persona y no respaldar el verdadero talento que existe en el país y que realmente podrían ayudar a sacar adelante a El Salvador.
En resumen por definición de propios y extraños, por lo anteriormente descrito debemos sentirnos orgullosos de ser salvadoreños, de sentirnos salvadoreños, y una persona salvadoreña se define como alguien:
- Que carece de pensamiento propio, luego se le puede dominar y domesticar a placer
- Que es trabajador…trabaja mucho y se conforma con poco.
- Que es superficial, drogadicto, violento, ladrón, mal hablado y sanguinario.
- Que posee baja autoestima y por eso se deja pisotear fácilmente, necesita dinero y cosas materiales para ser aceptado por los demás. Clara muestra de esa baja autoestima es que todo lo expresamos en diminutivo: casita, preguntita, comidita, juguito, etc.
- Que acepta al guanaco (inutil y estúpida betia de caga) como egregor (y se enorgullece de que lo llamen guanaco) en lugar de animales mas poderosos y energéticamente mas distintivos y motivadores como el león, el jaguar o el puma.
- Que adolece de falta de valores, que prefiere los prostíbulos a un buen libro, que prefiere esa serie de palabras repetitivas y que promueven la violencia y la discriminación hacia la mujer como lo que predica el reggaetón que a cada rato escuchas en las calles o en los buses por encima de la música instrumental y las grandes obras clásicas de Mozart, Vivaldi y Beethoven y prefiere el periódico (catalogo de ofertas) o una revista porno a un buen libro.
- EN RESUMEN QUE PREFIERE LO MALO Y DEGRADANTE A LO BUENO Y ESTIMULANTE.
¿De esto debo sentirme orgulloso? ¿Esto significa ser un salvadoreño? ¿Esto es lo que te define como un salvadoreño? Alguien que se respete estará en desacuerdo y lo escucharan a lo largo de este mes decirlo de políticos, religiosos y personas como tú y yo. Si esto significa ser salvadoreño, si en esto nos hemos convertido entonces YO NO ME CONSIDERO SALVADOREÑO.
¿Este es el verdadero significado que queremos fomentar en el mes de la independencia?
¿Este es el verdadero significado que queremos fomentar en el mes de la independencia?

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