Cualquier persona que haya transitado por la capital habrá notado estos rótulos y vallas.
¿En esto se gasta nuestros impuestos?
Como capitalino me siento ofendido e indignado, primero porque se lo que hizo este señor, no me refiero a que fue él quien mando asesinar a Monseñor Romero por considerarlo un comunista y un obstáculo en sus intenciones de llegar a la presidencia del país, me refiero a las acciones sanguinarias que llevo a cabo durante la guerra como los famosos escuadrones de la muerte que mataron por igual a civiles y guerrilleros, porque fue capaz de consolidar bajo una sola bandera que casualmente, y no es invento mío, tiene mucha similitud con la cruz esvástica nazi, bandera cuyos miembros mientras gobernaron implementaron medidas que estrecharon la brecha entre ricos y pobres y sumergió al país en pobreza. Todo bajo el argumento de querer proteger y buscar lo mejor para el país
Pero más allá de esto es el hecho de que tras esa pancarta se esconde una serie de historias y mentiras cuyo principal eslogan ha sido beneficiar a los salvadoreños más pobres, cuando lo único que han hecho es tocar su lado sensible para mantenerlos comiendo de su mano. ¿Donde están esos megaproyectos que tanto pregono haría durante su gestión el tal Norman Quijano, cuyo ego y prepotencia no le caben ni en si mismo? los que sabíamos de antemano que debido a lo cuadrada que es la mentalidad del político salvadoreño no le darían paso a proyectos de tales envergaduras como el Metrobus o las susodichas bóvedas que pretendían eliminar los pocos recursos, si se les puede llamar recursos, naturales como el contaminado rio Acelhuate o las quebradas llenas de basura, no le creímos ni una sola palabra de lo que prometió y ahora ahí está que tuvimos razón.
Pero para derribar arboles a diestra y siniestra, colocar propaganda para publicitarse él o sus obras que quien sabe donde están, o bien para pintar su nombre por todos lados o para neoyorquizar San Salvador queriendo crear un “paseo de la fama” en los alrededores del Mágico Gonzales o peor aún convertir el estadio Mágico Gonzales en una valla gigante publicitaria para Movistar. Para eso si tiene voluntad, por el y de no ser porque existen instituciones civiles ambientalistas vigilantes ya sea el o cualquier persona de su partido ya hubieran convertido el Espino en un enorme megaproyecto de condominios y hubieran vendido la madera a empresa extranjeras estadounidenses.
Lo único positivo que ha hecho en toda su gestión es colocar basureros por doquier, remodelar el monumento Al Divino Salvador (el cual insisto no debió derribar todos esos árboles) y modernizar algunos procesos de la alcaldía.
En esa valla veo a un D’Abuisson que en algún momento tuvo un ideal de sacar al país adelante y liberarlo del conflicto armado, cerrado en su ideología ridícula que la mayoría aun defiende de que la derecha es mejor que la izquierda o viceversa, LA CUAL YA ES HORA QUE TODOS TRASCENDAMOS, y que reunió a los más ricos de la época para fundar un partido que se ha desviado de los eslabones principales con los que se fundó y que se ha convertido en un partido mercantilista, materialista, llenos de amantes de dinero y que matarían por poder. En esa bandera veo el resultado de una serie de acciones deshonestas deliberadas que han llevado al país al precipicio en el que se encuentra, sumido en un agujero social, moral, económico y político más profundo que las Fosas de las Marianas, el abismo más profundo del mundo.
Y ya veo lo que va a ocurrir en año y medio, vienen elecciones municipales, muchos dirán astralidades y prometerán cohetes a la luna con tal de poseer el poder de nuevo o retenerlo. Norman se reelegirá y la gente votará por él y ganará porque aquí entre más mentiroso y patético eres más te apoyan.
Tuve la dicha de estudiar la historia de El Salvador, lo que dicen los libros de historia y de política en todos los ángulos así como aquellas historias secretas que nadie acá se atreven a develar por temor a represalias, algunas muy antiquísimas y otras muy recientes. Sé que aun me falta mucho por conocer pero todo eso me ha enseñado que no debo creer en la palabra de un político y más si es salvadoreño y su bandera es tricolor y posee una cruz como escudo.
En ese sentido no se con que historias van a llegar los candidatos pero de algo estoy seguro en el 2012 cuando sean las elecciones municipales y vaya a votar por el alcalde de San Salvador aun recordare que Norman Quijano no cumplió y que usa los impuestos de mis padres y los míos para propaganda política y esa será razón suficiente para que una vez mas no le de mi voto.
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