jueves, 2 de diciembre de 2010

El mago habla: ¡Otra vez!

La religión de culto ¿Para qué sirve? ¿Existe otra forma de religión que sea más auténtica que el culto? La respuesta a la primera pregunta es: para nada, excepto para aquel que se enriquece con ofrendas y dádivas que supuestamente solo administra para Dios; la respuesta a la segunda es el servicio, pues aun el hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir. 

La religión ¿Evasión o compromiso? La religión masiva es en la actualidad y en nuestro país en general una vía de escape y aturdimiento; con el consabido sonsonete: “Mi reino no es de este mundo”, se enseña a los fieles o adeptos a no involucrarse o participar en la construcción de un mundo mejor y a esperar pasivamente a que “El Señor regrese” a castigar a los malos, premiar a los buenos y a poner orden en el caos social del cual somos responsables; caos atribuido al mítico Satanás para así lavarse las manos al estilo Pilatos. 

En una ocasión comenté en esta columna que no estaba totalmente de acuerdo con F. Nietzsche, en que el cristianismo es una doctrina de debilidad, pero puedo entender por qué el Filósofo lo creía así, pues lo veo y vivo aquí y ahora. Si en verdad creen estas aborregadas mentes que Satanás es responsable de la injusticia social, la corrupción, el crimen, la violencia, la perversión, etc. ¿Por qué no se unen en una lucha frontal contra ese enemigo? ¿Por qué retroceden sumisos y conformes y como el avestruz entierran su cabeza en la arena? ¿Por qué, incluso, viven compadrazgos y hasta complicidades con este sistema que la Biblia llama inicuo? ¿No es esta actitud resignada y pasiva más grave que la negación de Pedro o la traición de Judas? ¿A dónde nos lleva el hablar, creer y aceptar los “grandes milagros” como el de Josué deteniendo el sol, la mula de Balam conversando con su amo, que los ácidos estomacales de la ballena no dañaran a Jonás, que los pájaros alimentaran a Elías, etc.? ¿A dónde si no a la ignorancia? 

Hermanos eclesiásticos, pastores y prelados, por si no se habían dado cuenta, nuestras niñas están siendo vejadas y prostituidas aprovechándose de su pobreza, nuestros jóvenes están siendo drogados y convertidos en asesinos, nuestras madres explotadas en las maquilas, nuestros jueces son venales y pusilánimes, los comerciantes especuladores, los hospitales ineficientes, la medicina prohibitiva, etc. ¡En el nombre de Cristo! Los conmino a no enseñara sus borregos y ovejas a huir refugiándose en los templos, si no a usar la espada que Cristo puso en nuestras manos. Alguno dirá ¿No había ya éste hablado así? ¡Sí! Y no lo hago ahora por falta de otros temas para llenar este espacio. Seguiré insistiendo una y otra vez hasta que los ciegos vean y los sordos oigan.

El mago habla: El origen de Atlacatl

No hablaré hoy del mítico cacique, si no de la escultura del maestro Valentín Estrada, la cual el señor Alcalde Quijano quiere remover de la Colonia Atlacatl y devolver a su lugar original al comienzo del paseo Independencia en donde está el eternamente descompuesto Reloj de Flores. 

Si devolver a su lugar de origen se trata, entonces la estatua del indio, ubicada a la entrada de Antiguo Cuscatlán debe también ser devuelta, pues el lugar original de dicha estatua fue en el parque Atlacatl, bellísimo espacio abierto todo engramado el cual desapareció con la construcción de la Colonia Atlacatl; precisamente la que ahora es casa comunal de esta colonia fue un mirador desde el cual los visitantes podían apreciar el parque en toda su extensión. Mi familia guarda fotografías tomadas en 1946 en las cuales aparecen mis padres y abuelos al pie de la estatua del cacique en el parque que llevaba su nombre. 

Nuestro alcalde, como suele decirse “no haya que hacer” para evidenciar una buena administración; algunas de sus actuaciones son desaforadas como la promesa de viajar a Asia para traer un elefante que sustituya a la Manyula, promesa que se suma a la del metrobus y a la del abovedado de la ciudad. El llamado ordenamiento de San Salvador, es decir, la eliminación de los tenderetes callejeros, además de implicar el que muchos conciudadanos ya no puedan “rebuscarse”, si que no tienen paralelo en este mundo, pues en postales de lugares como Hong Kong, Beirut, Nueva Delhi, etc. podemos apreciar las ventas callejeras hasta como atractivo turístico. 

Existen en nuestra ciudad verdaderos monumentos históricos que merecen el esfuerzo por ser rescatados, como el edificio que fue de correos nacionales y que originalmente albergó al primer banco del país o la casa ahora en venta, lista para ser demolida, en donde funcionó la primera radiodifusora de Centro América la A.Q.M. siglas de Alfonso Quiñones Molina, un tiranuelo más en nuestra triste historia, pero que instaló en su
residencia presidencial la radiodifusora pionera, en esa casa funcionó la academia técnica ENSETEC, ahora en ruinas, rescatarla debe ser prioridad para llevar a cabo el tan cacareado rescate del centro
histórico, ASDER debería tomar cartas en el asunto; esto es más importante y factible que trasladar una estatua o conseguir un elefante.