Reza el viejo dicho: “Si gustos no hubiera, la jerga no se vendiera”. Pero siempre hemos separado conceptualmente el buen gusto del mal gusto; términos como: “gusto charro”, “pachuco”, “bayunco”, “chabacano”, “chocarrero”, etc. Han formado parte del habla de los pueblos.
Alarmante es en realidad que se apoye y divulgue abiertamente y a todas luces algo grotesco y ofensivo a todos los sentidos de la ética, la estética y armonía, atributos y cualidades del verdadero arte.
Cuando la prensa seria de nuestro país calificó la telenovela “Betty la fea” como “el fenómeno cultural del siglo”, creí que ya lo había visto todo, debí saber que podía también esperarlo todo; así no estaría tan desconcertado, sorprendido y sin exagerar con una ligera sensación de malestar y vértigo al encontrarme entre las páginas de los periódicos dominicales la exaltación de un improvisado “artista”, “reguetonero” o “rapero” (con eso ya es decir bastante). Tuve la oportunidad de escuchar la tan sensacional composición; quien se respete no puede deleitarse con tal adefesio; no he visto el video, quienes lo han visto me recomiendan no verlo, tengo entendido que es algo grotesco o en el mejor de los casos, primitivo. Antes de que mi lector(a) piense que estoy contra-actuando con mi pensar filosófico, criticando a una persona joven y soñadora, aclararé que precisamente parte de mi malestar es la manipulación mediática que está haciendo a este joven creerse un talento, un fenómeno, un virtuoso. Me hace recordar otro dicho “engañado vas a morir”. Es muy probable que este joven realmente tenga talento, pero no es el canto ni la composición; y si a él realmente le gusta ¿Por qué no estimular su osadía poniéndolo a estudiar y prepararse mejor para darnos un mejor producto?
¿Por qué lo engañan? ¿Por qué lo utilizan como instrumento de alienación? ¿Por qué usar irreverentemente a un ser humano para aturdir y adormecer más a sus congéneres?
Alrededor nuestro una pléyade de jóvenes de ambos sexos disciplinados, estudiosos, entregados, abnegados; algunos de ellos superando los obstáculos de precarias condiciones. Están aquí: Violinistas, pianistas, chelistas, flautistas, etc. Cantantes, bailarines, cómicos, etc. Pintores, dibujantes, ceramistas, poetas, cuentistas, etc. En las esquinas he visto malabaristas mejores que los que traen circos extranjeros. ¿Por qué a ellos no se les apoya y lanzan de igual manera? ¿No merecen ellos un “boom” semejante? ¿Qué pasó con el esfuerzo e iniciativa de los jóvenes que desfilaron en el “Desfile de las Rosas”?
PAZ Y AMOR
FRANCIS FANCI
http://www.aventuramistica.com/
Cortesia de http://buildmydeck.blogspot.com/
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