La multitud reunida en la montaña supo que el Maestro Jesús se aproximaba cuando vio a los hombres que blandiendo espadas le abrían paso entre la gente. La lujosa litera de cedro de Líbano y cortinajes de cedro de Damasco llevada en hombros por uniformados portadores, se aproximó y arribó al lugar más alto del monte; solícitos sirvientes ayudaron al voluminoso maestro a salir de la litera, su sola presencia animó a los circundantes, pues era obvio que no les exigiría ayunos o abstinencias.
Caminó hacia un pequeño terraplén con dificultad, pues siendo el hijo de Dios no estaba acostumbrado a caminar sobre la tierra. Su nueva y hermosa túnica de fino lino y la capa de terciopelo que cubría sus hombros le daban un aspecto majestuoso y real; el sol hacía brillar el broche de oro que sostenía la capa, así como sus anillos y brazaletes.
Comenzó a hablar, lo primero que hizo para hacer sentir bien a aquella gente, fue compartir con ellos la agradable experiencia que acababa de vivir; contó que venía del palacio de su amigo Herodes de una comilona a la cual habían asistido sus otros amigos Poncio Pilatos y Caifás. Su vigorosa voz transmitió la palabra de Dios: “Se os ha dicho que para orar, lo hagáis en el rincón más secreto de tu casa, más yo os digo, ¿Cómo creéis que mi Padre entrará en tu pobre casucha? Mas aquí levantaremos un lujoso templo digno de Él y todos juntos daremos gritos y voces, solo así tendremos la esperanza de ser oídos ¿Cómo pretendéis vivir de gratis en esta tierra cuando mi padre que todo te da, solo te pide la décima parte de lo que tú ganas y siendo Él comprensivo de que tú no sabes o no puedes administrarla me ha enviado a mí para que yo lo haga por ti? Solo aquellos que contigo se congregan a mi rededor serán llamados tus hermanos, a los demás con desprecio miraréis y siempre que puedas te burlarás de ellos.
¿Quién te ha mentido diciendo que el reino de los cielos está dentro de ti, cuando el cielo es un lugar a donde al morir irás, siempre y cuando me aceptes a mí? Si no acumulas tesoros en la tierra manteniendo alejados los ladrones no serás digno de mí ¿Quién te ha dicho que yo no quiero culto ni sacrificio? Entonces ¿De qué voy a vivir? Si sabes la escritura de memoria no es necesario que la cumplas y si no crees en estas cosas que os digo, os quemaréis en el infierno por toda la eternidad.
Y más cosas maravillosas dijo que no caben aquí, la multitud emocionada aplaudió frenética, los doce apóstoles aprovechando el momento caminaron en medio del gentío llevando sendos canastos para recoger las dádivas y ofrendas. ¡Alabado sea el Señor!
Paz y Amor
Francis Fancis
http://www.aventuramistica.com/
Caminó hacia un pequeño terraplén con dificultad, pues siendo el hijo de Dios no estaba acostumbrado a caminar sobre la tierra. Su nueva y hermosa túnica de fino lino y la capa de terciopelo que cubría sus hombros le daban un aspecto majestuoso y real; el sol hacía brillar el broche de oro que sostenía la capa, así como sus anillos y brazaletes.
Comenzó a hablar, lo primero que hizo para hacer sentir bien a aquella gente, fue compartir con ellos la agradable experiencia que acababa de vivir; contó que venía del palacio de su amigo Herodes de una comilona a la cual habían asistido sus otros amigos Poncio Pilatos y Caifás. Su vigorosa voz transmitió la palabra de Dios: “Se os ha dicho que para orar, lo hagáis en el rincón más secreto de tu casa, más yo os digo, ¿Cómo creéis que mi Padre entrará en tu pobre casucha? Mas aquí levantaremos un lujoso templo digno de Él y todos juntos daremos gritos y voces, solo así tendremos la esperanza de ser oídos ¿Cómo pretendéis vivir de gratis en esta tierra cuando mi padre que todo te da, solo te pide la décima parte de lo que tú ganas y siendo Él comprensivo de que tú no sabes o no puedes administrarla me ha enviado a mí para que yo lo haga por ti? Solo aquellos que contigo se congregan a mi rededor serán llamados tus hermanos, a los demás con desprecio miraréis y siempre que puedas te burlarás de ellos.
¿Quién te ha mentido diciendo que el reino de los cielos está dentro de ti, cuando el cielo es un lugar a donde al morir irás, siempre y cuando me aceptes a mí? Si no acumulas tesoros en la tierra manteniendo alejados los ladrones no serás digno de mí ¿Quién te ha dicho que yo no quiero culto ni sacrificio? Entonces ¿De qué voy a vivir? Si sabes la escritura de memoria no es necesario que la cumplas y si no crees en estas cosas que os digo, os quemaréis en el infierno por toda la eternidad.
Y más cosas maravillosas dijo que no caben aquí, la multitud emocionada aplaudió frenética, los doce apóstoles aprovechando el momento caminaron en medio del gentío llevando sendos canastos para recoger las dádivas y ofrendas. ¡Alabado sea el Señor!
Paz y Amor
Francis Fancis
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Cortesia de http://buildmydeck.blogspot.com/